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Agua y Manto

Altitude & Traceability at Quebrada Grande

Agua y Manto

La Familia Gutiérrez Ureña dirige el Microbeneficio Quebrada Grande con un propósito claro: dignificar el trabajo en la finca mientras construyen un futuro sostenible y una economía justa para todos los eslabones de la cadena.

Son una familia cafetalera de segunda y tercera generación que comenzó a exportar en 2019, continuando un legado anclado en la disciplina y el cuidado.

 

La finca abarca 14 hectáreas entre los 1.900 y 2.050 metros sobre el nivel del mar, altitud que ralentiza la maduración y favorece semillas densas para tazas matizadas, muy valoradas por los compradores de especialidad.

 

Estos valores guían cómo la familia cuenta su historia y cómo posiciona sus cafés ante importadores y tostadores.

Quebrada Grande nació de una necesidad práctica: procesar variedades finas con el nivel de atención que merecen. La familia estableció su propio microbeneficio para trabajar SL28 y Geisha con atención lote por lote, desde la cosecha hasta la taza, una inversión que también beneficia sus siembras de Catuaí y Millenium.

El procesamiento se adapta a los objetivos del comprador, con perfiles lavados y naturales como base, y lotes anaeróbicos ocasionales cuando se busca una expresión distintiva. Para los profesionales, esto aporta claridad al abastecimiento: variedades bien definidas, procesos disciplinados y separaciones transparentes listas para contratar.

En cosecha, entre 15 y 20 recolectores, principalmente trabajadores indígenas de Panamá, seleccionan a mano la cereza de aproximadamente 15.000 árboles, lo que permite a la familia diseñar lotes consistentes cada temporada.

 

La producción anual promedia entre 100 y 200 fanegas, respaldada por asesoría agronómica del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de Costa Rica, COOPEDOTA y consultores privados.

La sostenibilidad no es un añadido, sino la base: la finca cuenta con certificación Rainforest y persigue el programa Bandera Azul Ecológica, alineándose con compradores que priorizan credenciales ambientales junto con el sabor.

 

Esta estructura operativa ayuda a la familia a suministrar con confianza tanto cafés de programa como micro-lotes distintivos.

Como muchos productores, han afrontado la volatilidad de precios, la variabilidad climática y plagas emergentes, presiones que vuelven más críticos la calidad, la eficiencia y el encaje de mercado.

 

Su mayor desafío, y también su motivación, es colocar el café en mercados que reconozcan la calidad y paguen precios justos, al tiempo que afirman la identidad única de su finca y su familia.

 

De cara al futuro, esperan que los consumidores sigan valorando la trazabilidad, el origen y el cuidado ambiental, principios que aseguran que los tostadores reciban los cafés que prometen y los productores obtengan retornos sostenibles.

 

Para socios mayoristas, Quebrada Grande ofrece precisamente esa combinación: procedencia, disciplina de proceso y una familia comprometida con mejorar en cada cosecha.

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