
Fátima Micro-mill
Tradición reinventada en cada grano
Fátima Micro-mill
En las regiones de gran altitud de Cartago, entre los 1,450 y 1,750 metros sobre el nivel del mar, Fátima Micromill se erige como un símbolo de herencia reimaginada para el futuro.
Operado por la familia Facusse, productores de café de tercera generación, el proyecto nació de una visión que va más allá del cultivo: crear una empresa cafetalera de especialidad, integrada verticalmente.
En 2020, establecieron su propio micro-beneficio para procesar los cafés cultivados en sus fincas de Tobosí e Higuito, garantizando trazabilidad total y control sobre cada lote, mientras honran cinco décadas de legado familiar.
Las fincas abarcan más de 100 hectáreas y cultivan más de 280,000 árboles, con una rica selección varietal que incluye Geisha, Heirloom, Villa Sarchí, Marsellesa, Bourbon y lotes experimentales de cepas kenianas, ruandesas y panameñas.
Fátima es reconocida por sus técnicas de procesamiento diversas e innovadoras, desde naturales y mieles clásicos hasta maceración carbónica y fermentación anaeróbica.
Estos procesos se diseñan con una mentalidad enológica, produciendo perfiles complejos que responden a las exigencias de los mercados modernos de café de especialidad.
El compromiso ambiental está en el centro de su modelo. El café se cultiva bajo sombra, y el beneficiado se realiza con un uso mínimo de agua, recirculándola para reducir el impacto ecológico.
Al compostar los residuos y evitar la deforestación, la familia asegura que sus cafés no solo sean de alta calidad, sino también con una huella ecológica reducida.
Más allá de la sostenibilidad, su operación da empleo a más de 100 trabajadores temporales, promueve precios justos e invierte en excelencia agronómica mediante un agrónomo interno que trabaja durante todo el año.
Lo que impulsa a Fátima Micromill va más allá de la búsqueda de calidad: es la oportunidad de compartir un pedazo de tierra y cultura costarricense con el mundo. Cada lote exportado lleva consigo el sabor de la altitud, el cuidado y la artesanía.
A medida que crece la demanda global por cafés responsables y distintivos, Fátima aspira a liderar con transparencia, sabor y un firme compromiso con la sostenibilidad a largo plazo.






